viernes, 21 de junio de 2013

En la parroquia más pequeña de la capital se cuentan 21 invasiones



En Santa Teresa han sido tomados sobre todo los hoteles y las pensiones.

La más pequeña de las 33 parroquias que conforman Caracas es también una de las que concentra mayor número de invasiones por metro cuadro, en apenas 0,72 kilómetros cuadrados, la parroquia Santa Teresa (municipio Libertador) cuenta con al menos 21 edificaciones tomadas.

La mayoría son viejas pensiones y pequeños edificios, pero también existe, entre la calle 500 y la avenida Baralt, todo un "complejo habitacional" invadido, una especie de centro comercial que se ha formado gracias a la toma de al menos ocho edificios contiguos. Allí hay cauchera, peluquería, carnicería, centro de estética, pollera y licorería, todo montado por los invasores.

Orlando Bonalde, quien desde hace muchos años tiene un negocio en la parroquia, explica que esto sucede porque las invasiones reciben apoyo directo de la alcaldía y otras instituciones oficiales. Son sus grupos de choque (una de ellas, entre las esquinas de Miracielo y Hospital, tiene un cartel que reza "Espacio recuperado por la Fuerza Motorizada") y por eso se hacen la vista gorda.

Cuenta que es normal que lleguen a esta megainvasión contenedores que vienen de La Guaira, cuyo origen se desconoce, con bienes que son vendidos en todos los negocios que allí se han instalado.

Muchos vecinos se quejan de que este "centro comercial" de invasores ha provocado una gran proliferación de basura entre la esquina de Dolores y la avenida Baralt, y que en esta avenida (justo frente al mercado de Quinta Crespo) se ha vuelto común en este tramo la toma de la acera por camiones que descargan mercancía.

Luis Márquez denuncia además que todos esos edificios ni siquiera son utilizados como vivienda sino como refugio de buhoneros, y que en la noche el lugar es punto de venta de droga y de prostitución infantil, igual que los alrededores de la esquina de Monzón, donde también existen varias invasiones.

Márquez asegura que la calidad de vida aquí ha mermado mucho más que en el resto de Caracas, y no solo por las invasiones sino también por el gigantesco refugio que existe en las antiguas oficinas de Mindur, que ha convertido en zona roja la calle entre Pilita y Glorieta, y por la cantidad de nuevos edificios que allí se han construido en el marco de la Misión Vivienda: unos 900 apartamento distribuidos en veinte torres: "Expropiaron un montón de estacionamientos para hacer unos edificios sin estacionamiento, imagina todo el tráfico que tenemos ahora".

Juan Carlos González, quien vive en una de las invasiones en Santa Teresa, alega que más bien ellos han recuperado una pensión abandonada (en la parroquia abundan las casas en estado de abandono y con las ventanas y puertas tapiadas de cemento) y que han colocado un negocio que es de utilidad.

Esta modalidad de tomar edificaciones y colocar comercios "socialistas" es en Santa Teresa una cosa de lo más común, como se comprueba en la mencionada megainvasión frente al mercado de Quinta Crespo, repleta de locales comerciales, o como en la que existe entre las esquinas de Pilita y Mamey, en donde funciona una lavandería "de propiedad social" instalada por el Frente Comunal Federico Quiroz.

Pero Márquez cree que a la hora de poner todo en una balanza el resultado es muy negativo para Santa Teresa, que si algo no le ha faltado nunca son comercios. Las quejas de ellos tienen que ver más bien con todos esos problemas que se han incrementado o que han surgido a raíz de las invasiones: inseguridad, basura, venta de drogas y prostitución.

JAVIER BRASSESCO | EL UNIVERSAL

Fuente: El Universal
Fecha: 20-06-2013

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