miércoles, 5 de junio de 2013

Vecinos estudian replicar actuación contra invasores


Quedarse de brazos cruzados nunca será una opción para los habitantes de El Hatillo.

Después de la primera invasión en el sector El Cigarral y ante la amenaza de los tomistas de "volver mucho más preparados", la comunidad creó un mecanismo que permite comunicar de manera expedita con pitos, megáfonos y cacerolas cualquier sospecha de ocupación ilegal. Rubén Terán, director de la policía municipal, avala el método empleado por los vecinos para prevenir las tomas ilegales.

En una asamblea realizada la semana pasada, vecinos de La Unión, Los Naranjos y La Boyera conocieron el mecanismo preventivo de El Cigarral, con lo que la organización vecinal para frenar las invasiones podría extenderse a otras zonas del municipio Sin embargo, Terán acepta que el municipio no está blindado para evitar que se repita un evento como el del 16 de mayo, cuando en la penumbra irrumpieron cerca de 200 personas en la urbanización Terrazas de La Tahona, donde se han registrado dos intentos de invasión este año.

"El mecanismo diseñado por los vecinos realmente funcionó. La activación de la comunidad, que incluyó el cierre de vías, llamó la atención de los funcionarios, que finalmente pudieron retirar a los invasores luego de una negociación". Pero para evitar que esto se repita, solicita a la Guardia Nacional Bolivariana o Guardia del Pueblo que se fije un dispositivo permanente en El Cigarral, donde se cumplió la primera amenaza, que era una segunda toma violenta.

"Son necesarias más colaboración y coordinación de otros organismos del Estado en materia de seguridad. Polihatillo cuenta con apenas 200 funcionarios en materia de patrullaje, pero hace falta mucho más presencia policial. Contamos con el apoyo del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas, pero en el caso de las ocupaciones ilegales corresponde a la Guardia Nacional acompañarnos en esta lucha pues su presencia es muy importante ", señala el comisario.

Dijo que este año se han registrado cinco intentos de invasión en La Lagunita, El Cigarral y la zona rural. Sugiere a los vecinos estar atentos ante señales claras.

"Normalmente hacen un reconocimiento previo del sector y chequean si en el área hay algún tipo de vigilancia para acceder más fácil. Hemos detectado que hay motorizados que van en parejas y algunos hablan con los residentes o vigilantes para constatar cuál es la utilidad de la parcela o cuándo terminará la construcción de un urbanismo, en caso de que no esté terminado".

Activados. Después del intento de invasión del 8 de abril, los vecinos acordaron activar pitos, megáfonos y cacerolas para alertar sobre cualquier irregularidad. Por muy doméstico que parezca el método, habitantes de El Cigarral defienden su efectividad.

Yolimer Rangel, cuyo apartamento fue invadido por segunda vez, señaló que la primera estrategia es comunicar el mensaje. Dijo que si la comunidad no está enterada de lo que está ocurriendo, mucho menos se podrá informar a los funcionarios del hecho irregular.

Fuente: El Nacional
Fecha: 05-06-2013

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