lunes, 1 de julio de 2013

Unidos para defender la propiedad


Propietarios afectados por el Gobierno conforman grupo para hacerse oír.

Eran muchas las quejas y denuncias pero muy dispersos los esfuerzos: los comerciantes expropiados y jamás indemnizados, los quiosqueros, quienes tienen un puesto en alguno de los ocho mercados municipales de Libertador y los arrendatarios que desde hace años luchan por desalojar a sus inquilinos han formado ahora un frente común.

En el llamado Movimiento 115 (en alusión al artículo de la Constitución que garantiza el uso y disfrute de la propiedad privada) han convergido personas de todo tipo y con casos muy distintos, pero a todos los une un padecimiento común: sienten que su derecho a la propiedad está siendo vulnerado.

Francisco Moya, quien trabaja en un puesto en el mercado de Quinta Crespo desde hace 45 años se dio cuenta de que tiene mucho en común con Clara Martínez, quien en mala hora decidió dividir y alquilar su casita en el kilómetro 14 de la vía Petare-Santa Lucía: "Juntos tendremos más fuerza", dice Moya al tiempo que explica que él se metió en este movimiento porque no está de acuerdo con la disposición que desde tiempos de Freddy Bernal impide que el puesto en los mercados municipales pase a los familiares en caso de defunción.

Ramón Yoel Díaz explica que este movimiento arrancó con más de 120 integrantes (los interesados se pueden unir al mismo escribiendo al correo expropiado@gmail.com), pero que la idea es recibir a todas las personas cuyos bienes se hayan visto afectadas por decisiones gubernamentales. Allí hay de todo, desde expropiados por la construcción del Metro Los Teques, hasta dueños de apartamentos que están durmiendo en los pasillos para reclamar la entrega de su vivienda, pasando por quiosqueros que no pueden vender ni alquilar los locales que la alcaldía de Libertador les intervino, joyeros del edificio La Francia o comerciantes expropiados.

Acciones a emprender

Pero lo primero que se apresura a decir es que la conformación de este grupo no será un esfuerzo meramente testimonial, pues ya tienen toda una agenda de acciones definida de aquí a septiembre.

Lo primero que harán (que están haciendo) es redactar una carta pública a Nicolás Maduro y otra a la Asamblea Nacional. Allí se pedirá una audiencia con el Presidente, para lo cual ya designaron a las cinco personas que formarían esta comisión, encargada de exponer ante la máxima autoridad nacional los problemas que confronta este disímil grupo.

De no ser atendidos, el próximo paso será realizar un viaje a Perú para ventilar estas "arbitrariedades" ante Unasur. Ya establecieron una cuota para poder pagar este viaje.

En última instancia realizarán una gran marcha de todos los expropiados hasta la esquina de Carmelitas para pedir que los atiendan en Miraflores.

Y si ninguna de estas acciones funciona, si siguen sin ser oídos ni indemnizados como hasta hoy, harán una huelga de hambre en la plaza Bolívar con el apoyo de varias iglesias evangélicas. Díaz, que es pastor del Centro Cristiano Imperial (que solo en Caracas tiene a tres mil miembros) asegura que a la misma se sumarán, por lo menos, fieles de otras iglesias que también han sido afectadas por expropiaciones del gobierno como la iglesia Nuevo Pacto en El Silencio o la de Las Acacias.

Pero eso será solo después de agotar todas las instancias. Orar en una plaza es lo único que les falta para intentar recuperar lo suyo y lo último que, por ahora, quieren hacer.

Fuente: El Universal
Fecha: 24-06-2013

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada