jueves, 29 de agosto de 2013

Irrespetan zona protegida con bote de Misión Vivienda


El equilibrio ecológico de la zona de Hoyo de la Puerta está bajo la amenaza de un botadero de escombros de la Gran Misión Vivienda que funciona en el lugar desde hace un año.

La vulnerabilidad del área se potencia al ser el Gobierno el que la propicia, cuando viola la legislación de protección ambiental y de manejo de desechos sólidos, ya que el sector está dentro de un Área Bajo Régimen de Administración Especial (Abrae) por su cercanía a la cuenca hídrica del Tuy y su alto riesgo geológico. Ambas condiciones exigen por ley que cualquier actividad que allí opere deba ser respetuosa con el ambiente.

Pero al sitio, controlado por militares, llegan los camiones de las obras que operan bajo los convenios con Rusia, China y Portugal, según informan quienes allí trabajan. También aseguran que el botadero cuenta con los permisos de los ministerios encargados (Salud y Ambiente), y tiene aprobadas la inspecciones de Guardería Ambiental. Agregan que el Ministerio del Ambiente no tuvo nada que discutir al momento de su apertura, porque la decisión vino en 2012 directamente de la Presidencia de la República.

Lo mismo dice Yusmarys Peña, miembro del consejo comunal La Puerta del Libertador. "Nadie nos consultó". La queja de la nube de tierra que ahora cubre a Hoyo de La Puerta es recurrente entre los dueños de negocios de la redoma.

Por su parte, el vecino Eduardo Medina presume que por el mal olor pueda llegar de vez en cuando basura junto con los escombros. Lamenta que la temperatura haya subido y que ya no pegue allí la brisa fresca.

Técnicamente un desastre

Al botadero entran diariamente entre 200 y 250 camiones, de acuerdo a la sumatoria realizada por los empleados. Ellos separan los materiales y los mezclan con una mayor proporción de tierra con la intención de sembrar árboles en un futuro.

Pero el botadero está en la cabecera de la quebrada Soapire (a un kilómetro de esta), y la pendiente del talud propicia la caída de escombros a la cuenca, explica un ingeniero hidráulico que pidió anonimato.

María Elena Ponce, doctora en Ecología, advierte que el aumento de sedimentos en esa fuente hídrica producirá un impacto sinérgico físico y biológico aguas abajo, es decir, que sus consecuencias se verán más allá del lugar de afectación en la vegetación, fauna, comunidades y vialidad.

Una experta en manejo de desechos sólidos y rellenos sanitarios, aclara que por la pendiente tan pronunciada sería imposible compactar los residuos, yendo en contra de la Ley de Gestión Integral de la Basura y Desechos Sólidos de 2010.

Destaca como otros graves errores la inexistencia de algún tipo de contención del barranco y la alta probabilidad de que se incluyan con los escombros desechos típicos de las obras como aceites, impermeabilizantes, asfaltos y materiales con hidrocarburos. "Después de que eso fluya hacia la fuente de agua, la siembra de árboles no revertirá la contaminación", indica la experta.

Ponce reclama que, como toda obra, los proyectos de Misión Vivienda deben contar en su estudio de impacto ambiental con un plan de manejo de escombros que evite la disposición dañina y haga posible la reutilización controlada de materiales. El Universal solicitó una declaración al Ministerio del Ambiente sin obtener respuesta, y al cierre de esta edición la Alcaldía de Baruta no pudo ofrecer una aclaratoria.

Fuente: El Universal. 28 de agosto de 2013.

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