miércoles, 4 de septiembre de 2013

200 mil bolívares puede costar una vivienda cerro arriba


El mercado secundario de compra y venta de viviendas en sectores humildes no se diferencia del comportamiento de las urbanizaciones. No escapa al alza. En 2013 se duplicaron los precios para estas estructuras precarias cerro arriba.

Una casa de bloque, con techo de platabanda de 70 metros cuadrados, ubicada entre los límites de los barrios San Blas y la invasión Nueva República de Petare, municipio Sucre, cuesta 200 mil bolívares, sin área de estacionamiento vehicular.

En Catia, a orilla de calle, con 2 tanques de agua, como se promociona en Internet, vale una casa Bs 1 millón 800 mil.

Un inmueble catalogado como "inadecuado" −por su precaria construcción o ubicación en terrenos peligrosos− no baja de Bs 500 mil en Antímano.

En una calle ciega de La Pastora se venden residencias hasta en Bs 1 millón 149 mil.

En Los Erasos, San Bernardino, es difícil encontrar una casa en venta. "No es un barrio muy grande como Petare. Quienes compran son los hijos o vecinos. Supe de una persona que logró adquirir una casa de 70 metros cuadrados en el barrio y canceló −hace como tres meses (mayo pasado)−, con un cheque de gerencia, la cantidad de 200 mil bolívares", explicó Ramón Mijares.

"Ay, mija, aquí no hay para dónde agarrar. Todo está carísimo. La vivienda es lo que más preocupa, uno quiere llegar a viejo con un techo donde terminar de vivir y morir", expresa la señora Juliana Pastora Merchán, en el sector José Félix Ribas, Petare.

En los avisos de venta de inmuebles publicados en prensa escrita e Internet, para febrero de 2012 se observa que podía adquirirse una casa de bloques de 70 metros cuadrados en Petare en Bs 100 mil.

Germán Rojas, a cargo de una inmobiliaria "de barrio" desde hace 10 años, cerca del centro histórico de Petare, explica que estas transacciones son en efectivo. No se hacen registros mercantiles. Tampoco hay un banco que financie un inmueble que no esté legalmente constituido.

Agrega que, máximo, estas propiedades, si acaso, tienen un documento de título de tierra otorgado por el Gobierno nacional, pero la bienhechuría no puede ser avalada por Ingeniería Municipal por su ubicación en empinados cerros o al lado de quebradas, zonas consideradas de alto riesgo por Protección Civil y Bomberos de Miranda.

Cámara. El presidente de la Cámara Inmobiliaria de Venezuela, Aquiles Martini Pietri, explica que está al tanto de este mercado en los barrios. Aclara que el patrimonio de la vivienda es el valor más preciado del venezolano.

"Si alguien ve que su vehículo cuesta Bs 200 mil, su vivienda no puede valer menos. Por otro lado, tenemos que estas transacciones son ilegales. Son construidas en zonas no urbanas, en las que inicialmente no tenían servicios básicos", dijo Martini.

Para el presidente de la Cámara Inmobiliaria, en estos negocios se firman documentos de compra y venta en una hoja blanca, con firmas y huellas digitales de los interesados, pero no hay registro legal. "Esto trae como consecuencia que a la hora de reclamar se tema acudir a los organismos del Estado. Contabilizar este otro mundo inmobiliario es muy difícil. No se llevan estadísticas", señala Martini.

El especialista considera que las leyes actuales, como la inmobiliaria, no es que tienen un vacío legal, sino que simplemente no incluyen a este sector de los barrios, porque desde un principio no fue un grupo consultado. Sin embargo, ignorarlo no ha impedido que ellos busquen mecanismos para lograr sus objetivos.

Alquilar. Alquilar en un barrio no escapa al aumento de precios.

Subiendo por el Metrocable de San Agustín, municipio Libertador, nos encontramos a la señora Josefina Marcano.

Ella explica: "Yo vivo en una cueva, porque eso no se puede decir que sea una habitación, y pago Bs 1.600. Allí vivimos mi hija, mi nieta y yo. Colocamos un tabique para separar la cocina del área en que dormimos", señala la inquilina.

José Martínez, reciente inquilino de un espacio de 50 metros cuadrados de 2 habitaciones, una para dormir y otra área cocina−sala, dice que estuvo 6 meses buscando un espacio para alquilar. A través de una inmobiliaria "de barrio" encontró un anexo en la zona de El Nazareno, Petare. El joven padre tiene un sueldo de Bs 1.200 semanal y cancela al mes por el lugar, que ocupará junto a su esposa y un bebé recién nacido, Bs 1.600. Le exigieron 3 meses de depósito.

Fuente: Entorno Inteligente
Fecha: 02-09-2013

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