jueves, 10 de octubre de 2013

Tres meses de uso deterioran edificios de Misión Vivienda


Desde el refugio en el que vivía en Caracas, Maribel Rodríguez soñaba con su nueva vivienda. Le informaron que sería adjudicada en una de las torres que la Misión Vivienda Venezuela levantó en la avenida principal de Tanaguarena en el estado Vargas, identificada con la nomenclatura OPPP25, sin nunca haber visto la construcción, ni conocer la zona, aunque los encargados del desarrollo, la Oficina Presidencial de planes y Proyectos Especiales (Opppe), estarían en el deber, según lo estipulado en el instructivo de la Misión, de haberlo hecho.

Tras tres meses de uso su apartamento luce los estragos graves de filtraciones, huecos en los techos, baños con paredes mohosas y la apariencia de obra inconclusa. Las áreas externas no corren mayor suerte: la azotea se filtra, los locales para desarrollo económico no han podido ser abiertos por las fallas, el tablero eléctrico del sistema de bombas produce cortos circuitos, la parte externa de la acera está levantada por un bote de aguas servidas, convertidas en criaderos de mosquitos, y las áreas posteriores no han sido terminadas por la empresa constructora. 

Rodríguez junto a sus vecinos están luchando y organizándose para buscar soluciones. El pasado 1° de octubre hicieron llegar una carta al ministro de Vivienda, Ricardo Molina, haciéndole conocer la situación, como parte de su lucha.

"Nos sentimos preocupados porque no es justo que los edificios estén en estas condiciones. Esperamos por una vivienda digna y la recibimos con grandes defectos, que pueden ser corregidos desde la Opppe. Pero ahora hay como un peloteo de responsabilidades", explica la vecina que es miembro del Comité Multifamiliar.

"Nosotros no queremos problemas, lo que queremos son soluciones. Necesitamos resolver estas fallas, porque a la larga toda la estructura se verá afectada sino se pone remedio y corremos el riesgo de quedar otra vez sin techo", comenta Rosinell Escobar.

No solo los problemas de la estructura afectan a los nuevos residentes del este de Vargas. También la falta de servicios, el escaso transporte público y la lucha por conseguir cupo en los centros educativos de Caraballeda, ya saturados por la demanda propia, que se vio sobredimensionada con las nuevas construcciones.

Según estudios hechos por los beneficiarios y la Opppe, para este año escolar fue necesario crear 1.500 nuevos cupos de bachillerato y 2.000 de primaria, para garantizar la educación de los nuevos residentes de la Misión Vivienda en Caribe y Tanaguarena.

"Cómo no se construyeron nuevas escuelas pues se habilitaron espacios como patios y canchas para dar clases. Hay aulas con más de 50 chamos, lo que es un hacinamiento para nuestros niños y hace que muchas maestras y otros representantes nos traten mal, como si fuésemos nosotros los culpables", cuenta Odalys Gil.

Quienes no pudieron ser ubicados fue la población en edad de educación inicial: 3.500 infantes esperan la promesa de construcción de un centro. Tampoco han conseguido ser registrados en el sistema regional de pasaje estudiantil.



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