miércoles, 13 de noviembre de 2013

El concreto invade espacios al Ávila



El Cardón, una comunidad en San José del Ávila, extraña la montaña verde. Además de la simple nostalgia por el paisaje, los habitantes de este sector de apenas 3 calles y 90 viviendas aseguran que comenzaron a sufrir las consecuencias de la devastación de la vegetación. “Hace dos años no había casas en riesgo. Pero a raíz de la construcción del distribuidor Macayapa se hicieron frágiles las estructuras, las torrenteras dejaron de tener obstáculos para entrar a las viviendas e inundarlas. Ahora dormimos con miedo cuando llueve y eso nunca había ocurrido. Ni siquiera en la tragedia de Vargas, en 1999, teníamos tantos temores”, cuenta Oscar Blanco, vocero del consejo comunal del sitio.

El distribuidor Macayapa –obra que forma parte de la prolongación de la avenida Boyacá– se construye desde el año pasado en las faldas del Waraira Repano sin que se hayan hecho públicos estudios de impacto ambiental. Para Cristina Vaamonde, directora de Una Montaña de Gente, la pérdida de capas vegetales podría incrementar los caudales de torrenteras y ocasionar deslaves: “Al Ávila lo atraviesan cinco fallas geológicas, eso significa que la tierra se encuentra en movimiento constante. Además, el parque nacional está legalmente protegido ante intervenciones”.

Hace unos meses, el Instituto Municipal de Gestión de Riesgos y Administración de Desastres de Caracas determinó que 22 viviendas están en condiciones de alta vulnerabilidad en El Cardón y calificó a otras 24 de medianamente afectadas. “Nos dicen que no tiene relación con la construcción del distribuidor, pero nosotros creemos que sí. Hemos sostenido alrededor de ocho reuniones con el Ministerio de Transporte Terrestre y esperamos soluciones. La última cita estaba pautada para el martes, pero no vinieron los representantes del ministerio”, explicó Blanco.

Los vecinos perciben como una amenaza la construcción del distribuidor. Pese a que hace 40 años se plantearon dos proyectos para ampliar la Cota Mil que fueron descartados en 1985 por afectar el parque nacional Waraira Repano, en la nueva obra sí se han eliminado capas de vegetación.

El último reclamo ocurrió hace unos días. Un grupo de vecinos protestó por la construcción del distribuidor. “Tierra, tierra y más tierra, eso es lo que nos ha traído esta obra. Nunca se ha hablado de reubicación y tampoco la queremos. Todavía esperamos que se beneficie la comunidad”, dijo Boruska Ruiz, habitante de El Cardón.

Pero las manifestaciones de calle no son las únicas vías empleadas por vecinos para reclamar por la obra. La Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia falló en marzo contra el recurso de amparo introducido por el ciudadano Eduardo Bardelis Hernández, que intentaba detener la construcción para proteger el Waraira Repano.

Sin consulta

Para Celia Herrera, presidenta de la Sociedad Venezolana de Transporte y Vialidad, la Constitución de la República no admite excepciones: “En el artículo 129 se indica que todas las actividades susceptibles de generar daños a los ecosistemas deben ser previamente acompañadas de estudios de impacto ambiental y sociocultural. Sin embargo, el Estado, a través del Ministerio de Transporte Terrestre, interviene el Ávila, un área que está bajo el resguardo de Inparques”.

La construcción del distribuidor no contó con la participación de la Alcaldía Metropolitana de Caracas. Zulma Bolívar, presidenta del Instituto Metropolitano de Urbanismo, opina que antes de emprender el proyecto debió consultarse con alcaldes y representantes de las poblaciones cercanas a la obra. “Hubiese sido interesante discutirlo con todos los alcaldes. Ha debido conciliarse con un plan urbano y una evaluación del impacto dentro de los sectores vecinos. Nosotros no fuimos consultados”.

Invasiones

La construcción del distribuidor Macayapa dejó al desnudo una extensa área montañosa. Oscar Blanco, vocero del vocero del consejo comunal de El Cardón, asegura que temen por las invasiones en algunos sitios. “En esta comunidad vivimos 300 familias, pero ya se han observado ocupaciones ilegales debido a que se desmalezaron espacios”.

La construcción carece de resguardo que impida las invasiones. Solo se dispone de vigilancia privada del consorcio que desarrolla la obra y, eventualmente, de algunos militares, según vecinos.

Fuente: El Nacional
Fecha: 07-11-2013

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