miércoles, 20 de noviembre de 2013

Vecinos solicitan apoyo para recuperar concha acústica



Múltiples han sido los intentos para renovar la Concha Acústica de Bello Monte, pero todos han terminado por ser apenas "una pinturita" para la mole de concreto. Sin embargo, la estructura de casi 60 años requiere una recuperación más profunda, por la que, ahora, parte de la comunidad está luchando.

Pablo Olivares, vecino de la urbanización, tiene un especial cariño por la Concha Acústica, pues su padre fue parte del equipo de ingenieros que trabajó en la obra. Por eso, desde hace unos meses se ha dado a la tarea de realizar todo un trabajo de investigación sobre el lugar que sirvió para que el artista plástico Alejandro Otero hiciera su primera muestra del arte integrado a la ciudad.

Cinco murales del artista, otras cuatro piezas más y sus "coloritmos" sobre la gradería de la concha son obras de arte que conformaron el sitio, y de las cuales ahora apenas algunas logran sobrevivir.

De los cinco murales, solo dos existen: uno prácticamente imposible de recuperar y el otro con la esperanza aún viva.

Las otras cuatro piezas han sido abandonadas. Más bien sirven como sujetador de mascotas o ligas de TRX para los deportistas que se entrenan allí.

Los mosaicos de las escaleras ya no son bloques, sino que constituyen más bien formas abstractas, pues en su mayoría se han despegado.

Olivares explica que, además, las partes media e izquierda de la gradería están comprometidas por una falla hidráulica, una torrentera que pasa por debajo que ha ocasionado el hundimiento y la fractura de las escaleras. Solventar estos problemas sería el primer paso de un proyecto de rehabilitación serio del espacio.

Al ingeniero en sistemas con vocación por el arte no le preocupa el tiempo que pueda tomar, pues el proyecto de la Concha Acústica arrancó en 1952 y ya para septiembre del 53 realizaban las pruebas de sonido, antes de su gran inauguración en marzo de 1954.

Trabajo comunitario

Tras la investigación, Olivares acudió al Museo Alejandro Otero, en La Rinconada. Allí le indicaron que debía dirigirse al Instituto de Patrimonio Cultural, pues así está catalogada la obra. El organismo fue hasta la Concha Acústica para levantar un informe del cual darán resultado esta semana.

Con el documento en mano, Olivares junto a un grupo de vecinos que apoyan la causa, acudirán a Pdvsa La Estancia. Allí trabaja el hijo del artista Otero, quien es el único curador de sus obras, y determinará si el organismo asume la recuperación del espacio. De no ser así, la comunidad buscará los fondos en otras instituciones para concretar el proyecto.

Fuente: El Universal
Fecha: 14-11-2013


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